Herencia tangible.
Oficis oblidats – Esparto reivindica los oficios olvidados como un patrimonio vivo y frágil. El trenzado de fibras vegetales nos acompaña desde la prehistoria, como uno de los gestos más antiguos con los que las personas han transformado la materia para responder a las necesidades cotidianas; hoy, sin embargo, este saber está desapareciendo.
Aprendí a trenzar el esparto con Jeroma, una mujer mayor de Baeza que recordaba a todo su pueblo trabajándolo cuando era niña. La pleita se hacía para convertirse en cestos, esteras y cuerdas; aquí se libera de su función y se convierte en una línea continua dibujada en el espacio.
Me emociona la dimensión colectiva de los oficios: comunidades enteras compartiendo un mismo trabajo y un conocimiento que pasaba de mano en mano. Cada pieza es tiempo condensado, una huella lenta hecha de repetición y silencio, donde la materia se transforma a través de una tensión justa entre forma y contención y da lugar a formas orgánicas que evocan los ritmos de la naturaleza.
Únicas dentro de su seriación, las piezas pueden experimentar alteraciones con el paso del tiempo.
Expuesto en Galeria Siesta, Barcelona, 2026