Herencia tangible.
Esta parte de la colección nace de las botas de vino: duelas y aros que han guardado el vino durante años y que llevan el rastro del tiempo y del oficio de tonelero.
Durante siglos, oficios como este han reunido a comunidades enteras alrededor de una misma actividad. Los conocimientos se compartían entre manos y se transmitían de generación en generación, construyendo una memoria colectiva que hoy corre el riesgo de desaparecer. Me interesa recuperar este legado y liberar los materiales de su función original: desmontadas, las duelas y los aros dejan de contener y se convierten en líneas y curvas suspendidas en el aire.
Crear se convierte en un espacio de presencia, donde el tiempo se expande y los errores forman parte del proceso. Cada pieza mantiene vivo un saber compartido, reinterpretado desde el presente, en un equilibrio entre el peso de la madera y el hierro y la ligereza del movimiento.
Únicas dentro de su seriación, las piezas pueden experimentar alteraciones con el paso del tiempo.
Expuesto en Galeria Siesta, Barcelona, 2026